Guía de emergencias cardíacas
No hace falta ser sanitario para salvar una vida. Hace falta saber qué hacer. Te explicamos el protocolo paso a paso.
Usar un desfibrilador en los tres primeros minutos aumenta la supervivencia un 73%, según la Fundación Española del Corazón.
Antes de actuar, hay que identificar correctamente la situación. Una persona en parada cardíaca presenta estas tres señales:
1
No reacciona al llamarla ni al sacudirle suavemente los hombros.
2
Respiración ausente o agónica: lenta, ruidosa e irregular. No confundas esto con respiración normal.
3
Sin reacción a ningún estímulo externo. La pérdida de consciencia es brusca.
Ante la duda, actúa. En los primeros minutos, las respiraciones agónicas pueden confundirse con respiración normal. Si tienes alguna duda sobre si la persona respira bien, trátala como si no respirara. Siempre es mejor actuar que esperar.
Conjunto de acciones que deben ejecutarse de forma encadenada para maximizar las posibilidades de supervivencia. Los tres primeros eslabones dependen de los testigos. Tú eres el eslabón más importante.
1
Identificar la parada cardíaca e iniciar la cadena de ayuda de inmediato. Una vez producida, su reconocimiento temprano es fundamental para activar los servicios de emergencia.
2
Iniciar las compresiones torácicas antes de que llegue la ayuda profesional. La RCP mantiene la sangre llegando al cerebro y al corazón hasta que se puede usar el desfibrilador.
3
Usar un desfibrilador en los primeros minutos. Según la Fundación Española del Corazón, hacerlo en los tres primeros minutos aumenta la supervivencia un 73%, y en los cinco primeros minutos puede alcanzar hasta el 50%.
4
Actuación de los servicios de emergencia y cuidados posteriores para preservar la función cerebral y cardíaca.
1
Sacude suavemente sus hombros y pregunta en voz alta: «¿Estás bien?» Si no responde, grita pidiendo ayuda y llama al 112 inmediatamente o pide a alguien que lo haga.
2
Coloca a la víctima boca arriba. Inclina suavemente su cabeza hacia atrás y eleva el mentón (maniobra frente-mentón). Durante no más de 10 segundos, ve, oye y siente si respira con normalidad.
Si respira normalmente: colócala en la Posición Lateral de Seguridad y no la abandones. Si no respira o hay dudas: pasa al paso 3 de inmediato.
3
Si aún no lo has hecho, llama al 112. Pide a alguien que busque el desfibrilador más cercano. Activa el manos libres para poder seguir las instrucciones del operador mientras actúas.
4
Arrodíllate junto a la víctima. Entrelaza las manos y apoya el talón en el centro del pecho (mitad inferior del esternón). Con los brazos rectos, realiza 30 compresiones a un ritmo de 100-120 por minuto, hundiendo el pecho entre 5 y 6 cm.
Si estás formado: alterna 30 compresiones con 2 respiraciones de rescate (RCP 30:2). Si no estás formado: realiza solo compresiones de forma continua. Siempre es mejor que no hacer nada.
5
Enciéndelo y sigue sus instrucciones de voz. Coloca los electrodos en el pecho desnudo tal como indica el diagrama. No toques a la víctima mientras el DESA analiza el ritmo. Tras la descarga, reinicia inmediatamente la RCP 30:2.
No interrumpas la reanimación hasta que: llegue ayuda profesional, la víctima empiece a despertar, o estés exhausto.
Conocer el protocolo no es suficiente. La formación entrena la respuesta y elimina el bloqueo ante una emergencia real.
Uno de los mitos más extendidos es que los desfibriladores solo pueden usarlos los sanitarios. Los DEA y DESA están diseñados para que una persona sin experiencia sanitaria pueda seguir sus instrucciones de voz. Quién puede utilizarlo depende de la normativa de cada comunidad autónoma; lo explicamos en quién puede usar un desfibrilador.
Lo que el DESA hace solo
Analiza el ritmo cardíaco, decide si la descarga es necesaria y guía con instrucciones de voz. Si no es necesaria la descarga, no la aplica.
Lo que depende de ti
Encenderlo, colocar los electrodos correctamente, no tocar a la víctima durante el análisis y reiniciar la RCP tras la descarga.
Cuanto antes se use, más efectivo es. Por eso es fundamental saber dónde están los desfibriladores en los espacios que frecuentas: tu empresa, tu gimnasio, el colegio de tus hijos, el centro comercial.
Ante una emergencia real, la mayoría de las personas experimentan bloqueo, nervios y miedo a hacerlo mal. Esa reacción es normal, y tiene un origen claro: la falta de práctica.
Un curso de formación en RCP y uso del DESA no solo enseña la técnica. Entrena la respuesta. Quien ha practicado sobre maniquí en un entorno controlado sabe exactamente qué hacer, en qué orden y con qué seguridad cuando llega el momento real.
En DesfibrilaDOC ofrecemos cursos homologados impartidos por instructores sanitarios en activo, adaptados a empresas, centros educativos e instalaciones deportivas. Formación bonificable a través de FUNDAE.
Es la detención brusca de la actividad eficaz del corazón: deja de bombear sangre, la persona pierde la consciencia y deja de respirar con normalidad. Sin actuación inmediata, es mortal en pocos minutos. Ante una parada cardiaca, llama al 112 e inicia la RCP.
Es muy improbable. Las compresiones torácicas pueden causar alguna molestia o incluso fractura costal, pero esos riesgos son mínimos comparados con no actuar. Una persona en parada cardíaca ya no tiene pulso: no puedes empeorar su situación. Actuar siempre es mejor que no hacer nada.
Llama al 112 inmediatamente, activa el manos libres y comienza la RCP con solo compresiones torácicas a 100-120 por minuto. El operador te guiará en todo momento. No abandones a la víctima para buscar el desfibrilador a menos que no haya otra opción.
No. El dispositivo analiza el ritmo cardiaco antes de cualquier acción y solo indica la descarga si detecta un ritmo desfibrilable. Está diseñado para usarse con seguridad siguiendo sus instrucciones de voz, como no tocar a la víctima durante el análisis y la descarga.
Sí. En niños, el protocolo incluye 5 respiraciones iniciales de rescate antes de iniciar las compresiones, y la relación es de 15 compresiones por 2 respiraciones. En lactantes menores de un año, las compresiones se realizan con dos dedos. Si no conoces el protocolo pediátrico, aplica el de adultos: siempre es mejor que no actuar.
Depende de la comunidad autónoma. La normativa sobre quién puede usar un desfibrilador y qué formación se exige en los espacios cardioprotegidos varía en cada comunidad; lo explicamos en quién puede usar un desfibrilador. En cualquier caso, la formación en RCP y uso del desfibrilador mejora mucho la capacidad de respuesta.
Saber cómo actuar ante una parada cardíaca no requiere ser sanitario. Requiere práctica. Te ayudamos a que tú y tu equipo estéis preparados cuando el tiempo no perdone.
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